Miercoles 24 de Mayo del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
Buscar Noticias


José Carvajal

Teodoro Grullón, al servicio de la Vida

No conozco personalmente a Teodoro Grullón, pero he “convivido” con el recuerdo de su nombre desde hace más de quince años. Lo comprobé cuando recibí hace unos días una invitación para que lo aceptara como amigo virtual en Facebook. Y cuando lo hice me llevé una sorpresa agradable: Teodoro, que nació en 1982, ya no es el muchacho de provincia del que me hablaba con mucho entusiasmo su tío John durante mis visitas a Rhode Island; ahora es médico.

Una revisión de sus álbumes de Facebook me dice que Teo, como le llama su familia, escogió la profesión ideal para su temperamento. Se le ve feliz con su indumentaria de médico y el estetoscopio colocado en el cuello. Sin conocerlo, me alegró mucho verlo en una foto junto a su padre, quien imagino que tampoco esconde el orgullo de tener un pediatra en la familia. Y no es para menos.

Estoy seguro que Teo y sus tíos Luis y John estuvieron hablando de mí, y que eso lo motivó a contactarme por Facebook. John siempre me dice que soy tema de conversación entre ellos, especialmente desde que Teo leyó aquella novela que publiqué a principios de los años noventa en Nueva York. Ha sido una conexión literaria. Nunca he hablado con Teo por teléfono ni por ningún otro medio; lo que sabemos el uno del otro lo han dicho, por separado, y en países distintos, sus tíos Luis y John.

Sin embargo, cuando miro ahora las fotografías de Teo me da la impresión de tener delante de mí la imagen de un pariente al que no veo hace mucho tiempo. No sé por qué me alegra tanto saberlo un profesional y al parecer bien encaminado en una carrera tan comprometida y exigente como la medicina.


A lo anterior se debe el que dedique este primer artículo de 2012 a Teo y su familia. A su abuelo de impresionante parecido físico con el fallecido ex presidente estadounidense Ronald Reagan y al que me atrevo a llamar el Patriarca don Ramón; y a ese ejército de tíos, tías y primos que forman un formidable grupo de gente honesta y trabajadora que vive entre Estados Unidos y República Dominicana.

En Estados Unidos los parientes de Teo se reparten principalmente entre Nueva York y la ciudad de Providence, capital del pequeño y legendario estado de Rhode Island; y en República Dominicana residen en el histórico municipio de Moca, en la provincia Espaillat.

Siempre he creído que un médico es una persona "santificada" por la Ciencia (y secretamente por Dios) para realizar milagros "genéricos", es decir, los que no tienen origen Divino; y quiero pensar que al hacer el tradicional juramento hipocrático que data desde el Renacimiento, Teodoro Grullón se canonizó a sí mismo para prestar un valioso servicio a la Vida.

Otras opiniones de: José Carvajal

Paraguay sin pena ni gloriaEl pensamiento literario de RenéLa firma de René del Risco y BermúdezAntología esencial para los tontosRealidad y Premio Nacional de LiteraturaGratereaux, Mieses Burgos y BorgesAntes de Federico Henríquez GratereauxÉtica y Premio Nacional de Literatura 2017Libros RD / Mis recomendaciones 2016Pedro Henríquez Ureña bajo observaciónAntología para escapar del olvidoPoesía amorosa dominicana en el siglo 21Amoroso mundo de la poesía dominicanaUna antología ridícula para el mundoEl pecado literarioLos espacios de Pedro CamiloLiteratura y política dominicana 2016PHU y descuidos de Andrés L. MateoEsteban Torres y las ideasHaití y una novela de Matos Moquete (y 4)Haití y una novela de Matos Moquete (3)Haití y una novela de Matos Moquete (2)Haití y una novela de Matos Moquete (I)El premio de entonces, ya no es lo mismoJuan Bosch, autor de una obra infinitaJuan Bosch, autor de una obra infinitaGabriel García Márquez para dominicanosVirgilio López Azuán no hizo la tarea (3 de 3)Virgilio López Azuán no hizo la tareaLeonardo Nin, en blanco y negroConocimiento de pausa y efectoLiteratura dominicana: nota para extranjerosSergio Ramírez, dentro y fuera de NicaraguaTreinta días fuera de FacebookSiglos de luces sin aplausos ni veniasEl enemigo no soy yoCésar Zapata, más allá de lo virtualCésar Zapata entre la poesía y el cuentoPedro Henríquez Ureña con ribetes de oroUna tarea para el Ministro de CulturaPiedra filosofal de letras dominicanasDe viaje con un "eslabón perdido"Reynaldo Disla, diálogo y apartePoetas de un eslabón perdidoEl éxito ferial de Eugenio FortunatoReflectores para Tomás Castro BurdiezEl legado del mago de MacondoLa minúscula Feria de Santo Domingo2 libras de cuentos de Rafael García RomeroQue suba el telón para VirnaVenias y aplausos para Mateo MorrisonTony Raful y el compromiso con las ideasLunes de la Poesía huele a caprichoEncuentro entre ruinas colonialesMiguel Angel Fornerín y el afán de canonUna libreta llamada FacebookDominicana y los lacayos del PoderDominicana y la cooperativa del PoderChapucería millonaria en CulturaNada haitiano me es ajenoHaití debe guardar corduraDominicana y la estrangulación de salariosLa consecuencia de opinar en mi paísDominicana en una encrucijadaRihanna y la dichosa cucaracha dominicanaCartas de presentación de Miguel ColladoDominicana con el dedo en el gatilloAutores del desprecio y el olvidoSan Francisco de Macorís, otra realidadA salvo del olvido con obras reunidasAutogestión y responsabilidad literariaJosé Mármol, un poeta hereje reivindicadoR. Rodríguez Soriano con pasaporte literarioEl tristemente célebre Anthony WeinerLa inspiración errante aparece en CaliforniaLa marca de María Celeste ArrarásUn seminario: ¡Medios para todo!De paso por Librería Cuesta Adiós temprano al poeta del "esquizo"Carlos Alberto Montaner: Otra vez adiósProeza tuiter: una novela con cuentagotasHágalo rápido, pero primero hágalo bienLa economía portátil de Leonel FernándezUn desalojo anunciadoLa visita de los hombres blancosEnrique Eusebio, para la historiaMás allá de las tumbas, sin espectáculoApuntes para escritores dominicanosSicarios financieros en la islaUn diario para revivir a BorgesEl himno nacional de Miguel de CampsLibro súbito de José AcostaApócrifo de Judas IzcarioteLey de la ilusión en Ministerio de CulturaLos sueldos de León Félix Batista Los números de la Editora NacionalJosefina Báez, ¡Ay ombe!¿Qué tiene de malo?Derrotismo en Ministerio de CulturaEditora Nacional y supervivencia culturalLaboratorios de escritores dominicanosMarianela Medrano, sin máscara de oxígenoClaudio Hanley y la profanación de la muerte Viriato Sención en la eternidadPanteón de héroes inútiles Un caimán envidiosoGallinero del libro dominicano en Nueva YorkDel best al bad seller: el libroMario Vargas Llosa, un Nobel explosivoGazapo en cuento de Jorge Luis BorgesCrisis de Alianza Dominicana huele a conspiraciónComplot y camisa de fuerza en Washington HeightsLluvia de piedras en Washington HeightsEfecto dominó en Washington HeightsEl conocimiento y las bestias
El tiempo
Prevision del Tiempo en Santo Domingo
Encuesta
Quien sera el candidato del PRM en el 2020?
Hipolito Mejia
Luis Abinader
David Collado
No se

Ver los resultados