Viernes 28 de Abril del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
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Carlos McCoy

Tráfico inducido

Los túneles y elevados que se han construido en las principales avenidas de la Provincia de Santo Domingo, en vez de reducir el tráfico de vehículos ha creado un fenómeno que se conoce como; “Tráfico inducido”, es decir; invita a usar el automóvil privado. La población se siente atraída a recorrer esas grandes y hermosas autopistas urbanas, obviando el transporte público.

Si nos fijamos en nuestro derredor cuando vamos manejando un vehículo de motor en la ciudad de Santo Domingo, podemos notar que en la inmensa mayoría de los carros, yipetas, camionetas, etc. que nos circundan, solo hay en ellos una sola persona, el conductor.

El gobierno pudiera hacer miles de túneles, elevados y pasos a desnivel y si no los complementa con un eficiente plan de transporte masivo, no va a solucionar el problema del caótico tránsito vehicular en nuestras grandes ciudades.

Sería aconsejable, que una vez terminado el corredor Duarte y los túneles que están actualmente en construcción, que aunque nos dan una apariencia de gran metrópolis, no resuelven el problema vial, nos aboquemos a poner más énfasis en el transporte público como sería continuar, aunque se aminore un poco el ritmo de construcción, con la expansión del sistema de trenes urbanos y complementarlo con autobuses.

Un solo autobús articulado puede tener una capacidad de hasta 160 pasajeros, lo que sacaría de circulación inmediata a 32 carros del concho.

Si lográramos establecer un buen sistema mixto de transporte, Metro/Guaguas, con una buena frecuencia, con un tiempo de espera no mayor de tres minutos, incentivaríamos el uso del transporte masivo y lograríamos que los conductores privados dejen sus vehículos en casa.

Iniciaríamos con tres tandas de seis horas cada una, comenzando el servicio a las seis de la mañana y terminando a las doce de la media noche, absorbiendo así a los conductores que serian desplazados del actual desordenado sistema.

La OMSA fue y sigue siendo una excelente idea. Es perentorio volver al carril exclusivo para las guaguas y habilitar paradas en las aceras, como se hace en otras ciudades, Curitiba, Brasil es el mejor ejemplo, donde se cobre el pasaje antes de abordar los autobuses y no dentro. Si a esto enseñamos a nuestros ciudadanos a utilizar las puertas delanteras del autobús para entrar y las traseras para salir, agilizaríamos aun más el flujo de los usuarios.

Demás está decir que es preferible el uso de tarjetas, como en el metro, sobre dinero en efectivo, pues con estas se puede establecer el sistema de transferencia Metro/Bus y viceversa, dándole facilidad al usuario, abaratando el servicio y eliminado la posibilidad de asalto a los conductores.

Si a todo esto le agregáramos que cada Ministerio, las grandes y medianas compañías del país proporcionaran transporte a sus empleados, como se hacía en una ocasión, estarían, por extensión, aumentándoles el sueldo, disminuyendo las tardanzas, las ausencias y al mismo tiempo contribuirían a la solución de este problema.

Otras medidas que agregaría todavía mayor movilidad en el tránsito vehicular, sería, entre otras muchas, establecer un horario nocturno para la recogida de basura y los grandes despachos de mercancía. Además, comenzar a aplicar el horario escalonado en las escuelas, oficinas públicas, banca y comercio, para que de esta forma no tengamos las llamadas horas pico.

Aunque un querido amigo nos dijo que dentro de las encuestas de trabajo que se hacen rutinariamente, el problema del tránsito vehicular ni siquiera aparece como tal, creemos y lo reiteramos aquí, que el gobernante que resuelva el peligroso, caótico, anticuado, sucio y destartalado sistema de transporte público en la República Dominicana, pasará a la historia como uno de nuestros grandes patriotas.

Pues nos devolvería nuestras ciudades, arrancándoselas de las manos a “Los dueños del país”

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