Jueves 25 de Mayo del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
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Carlos McCoy

Tránsito terrestre, fuente inagotable de recursos

Nosotros hemos tenido la suerte de habervisitado grandes y pequeñas ciudades. New York, USA y San José,Costa Rica son dos buenos ejemplos. En ambas, como en muchas otras, hemos notado que una parte importante de losingresos municipales provienen delefectivo manejo, organización y control del tránsito terrestre.

En Nueva York, la ciudad extranjera másconocida por los dominicanos, la aplicación de las reglas de tránsito se hace de un modo extremadamente riguroso, aun así, son miles las contravenciones que se aplican diariamente a motoristas que se creen más listos que las autoridades y pagan bien cara su osadía. Regularmente US$115.00 como promedio.

Estamos hablando de violaciones sencillas tales como no poner la moneda en un parquímetro, estacionarse frente a unhidrante, obstruir las líneas peatonales, etc.

Estas reglas se endurecen mucho más cuando la falta es una violación de tránsito en un vehículo en movimiento. Las penas son mucho más severas y pueden incluir desde puntos en la licencia, que automáticamente le suben la prima del seguro para el año siguiente, suspensión o cancelación de licencia de conducir y ¡Hasta cárcel!

Esta rigidez en las aplicaciones de las reglas para manejar un vehículo de motor, no solo aumenta las arcas de las alcaldías, sino también evitan muchos accidentes de tránsito, causales de pérdidas de vida.

Sin embargo, para poder explotar esta cantera de recursos constantemente renovables, lo primero que tenemos que hacer aquí, como lo hacen allá, es señalizar nuestras calles avenidas, carreteras y autopistas.

Un país cuyo ingreso principal descansa en el turismo, no se puede dar el lujo de tener este caótico sistema de tránsito.

Tenemos que comenzar a colocar en todas las esquinas de nuestras ciudades los nombres de nuestras calles y avenidas y el sentido de la dirección del tráfico. Pero sin el inútil y confuso sellito de: “ADN” o “SEOPC”, en Santo Domingo o el egocentrismo de “Chacho trabajando” en Peravia.

Todas nuestras carreteras tienen sus correspondientes números pero no los usamos. Usted podría indicarle a un conductor, en dominicana, que tomando la autopista #3 este, continúa en la #7 norte, toma la #5 este y finalmente se sale en la #134 norte, llegará en una hora y cuarenta y cinco minutos de SantoDomingo a Las Terrenas.

Desgraciadamente, cuando usted conduce un automóvil en las vías de nuestro bello país, usted no sabe si va hacia el sur, norte, este u oeste, a menos que, cual experto marinero, sepa leer las estrellas o esté manejando con un sol radiante,que, indefectiblemente, sale por el este y se oculta por el oeste. Tampoco están numeradas las salidas deninguna de las vías que conectan nuestras ciudades.

Tenemos que comenzar a enseñar a nuestrosconductores la ubicación cardinal, señalizando e indicando la orientación decada una de nuestras vías interurbanas.

Todas estas sugerencias son muy sencillas ybastante fáciles de aplicar. Lo hacen cotidianamente en casi todas las ciudades del mundo.

Poniéndolas en ejecución salvaremos vidas, pues evitaríamos muchísimos accidentes. Ahorraríamos combustibles, que buena falta que hace y sobre todo, generaríamos recursos para el mantenimiento vial,utilizando el dinero de aquellos que siempre creen que van a correr más que lapelota.

Al tiempo que invitamos a nuestros turistas a interactuar con nuestra gente, dándole información y seguridad para que no tengan temor, como se hace en casi todas las ciudades turísticas del mundo, de alquilar un vehículo y salir a conocer, verdaderamente, las bellezas de nuestra isla.

carlosmccoy@ymail.com






















New York, USA y San José,Costa Rica son dos buenos ejemplos. Enambas, como en muchas otras, hemos notado que una parte importante de losingresos municipales provienen delefectivo manejo, organización y control del tránsito terrestre.


En Nueva York, la ciudad extranjera másconocida por los dominicanos, la aplicación de las reglas de tránsito se hacede un modo extremadamente riguroso, aun así, son miles las contravenciones quese aplican diariamente a motoristas que se creen más listos que las autoridadesy pagan bien cara su osadía. Regularmente US$115.00 como promedio.



Estamos hablando de violaciones sencillastales como no poner la moneda en un parquímetro, estacionarse frente a unhidrante, obstruir las líneas peatonales, etc.



Estas reglas se endurecen mucho más cuandola falta es una violación de tránsito en un vehículo en movimiento. Las penas son mucho más severas y puedenincluir desde puntos en la licencia, que automáticamente le suben la prima delseguro para el año siguiente, suspensión o cancelación de licencia de conduciry ¡Hasta cárcel!



Esta rigidez en las aplicaciones de lasreglas para manejar un vehículo de motor, no solo aumenta las arcas de lasalcaldías, sino también evitan muchos accidentes de tránsito, causales depérdidas de vida.



Sin embargo, para poder explotar estacantera de recursos constantemente renovables, lo primero que tenemos que hacer aquí, como lo hacen allá, es señalizarnuestras calles avenidas, carreteras y autopistas.



Un país cuyo ingreso principal descansa enel turismo, no se puede dar el lujo de tener este caótico sistema de tránsito.



Tenemos que comenzar a colocar en todas lasesquinas de nuestras ciudades los nombres de nuestras calles y avenidas y elsentido de la dirección del tráfico. Perosin el inútil y confuso sellito de: “ADN” o “SEOPC”, en Santo Domingo o elegocentrismo de “Chacho trabajando” enPeravia.



Todas nuestras carreteras tienen suscorrespondientes números pero no los usamos. Usted podría indicarle a un conductor, en dominicana, que tomando laautopista #3 este, continúa en la #7 norte, toma la #5 este y finalmente sesale en la #134 norte, llegará en una hora y cuarenta y cinco minutos de SantoDomingo a Las Terrenas.



Desgraciadamente, cuando usted conduce unautomóvil en las vías de nuestro bello país, usted no sabe si va hacia el sur,norte, este u oeste, a menos que, cualexperto marinero, sepa leer las estrellas o esté manejando con un sol radiante,que, indefectiblemente, sale por el este y se oculta por el oeste. Tampoco están numeradas las salidas deninguna de las vías que conectan nuestras ciudades.

Tenemos que comenzar a enseñar a nuestrosconductores la ubicación cardinal, señalizando e indicando la orientación decada una de nuestras vías interurbanas.

Todas estas sugerencias son muy sencillas y bastante fáciles de aplicar. Lo hacen cotidianamenteen casi todas las ciudades del mundo.

Poniéndolas en ejecución salvaremos vidas, pues evitaríamos muchísimos accidentes. Ahorraríamos combustibles, que buena falta que hace y sobre todo, generaríamos recursos para el mantenimiento vial,utilizando el dinero de aquellos que siempre creen que van a correr más que lapelota.

Al tiempo que invitamos a nuestros turistas a interactuar con nuestra gente, dándole información y seguridad para que no tengan temor, como se hace en casi todas las ciudades turísticas del mundo, de alquilar un vehículo y salir a conocer, verdaderamente, las bellezas de nuestra isla.

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