Jueves 25 de Mayo del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
Buscar Noticias


Carlos McCoy

Unión antillana

Aunque algunos escépticos lo pongan en dudas, se ha dicho y se sigue diciendo con mucha insistencia, que la comunidad internacional tiene en carpeta desde hace mucho tiempo, la reunificación de La isla Española.

El tema ha tomado de nuevo protagonismo después del terremoto en Puerto Príncipe y Jacmel el pasado 12 de Enero.

Haití, desde hace mucho tiempo, se ha convertido en el clavito moral en los zapatos de algunas de las naciones súper desarrolladas, especialmente Francia, Estados Unidos de América y Canadá, pero ninguna de estos países, ni siquiera con el auxilio de la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilidad de Haití) han hecho nada que se pueda catalogar como positivo.

Por el contrario, cada día empeoraba más la situación del pueblo haitiano en todos los sentidos. El terremoto no ha hecho más que venir a acelerar ese deterioro.

Sería llover sobre mojado hablar de lo solidario que han sido el pueblo y los gobiernos de la Republica Dominicana con el pueblo y los gobiernos haitianos. Pero creemos que ha llegado el momento de que el Estado dominicano comience una ofensiva más vigorosa.

Los dominicanos tenemos que invadir a Haití, no con ejércitos, como sí lo hicieron ellos en el pasado, sino armados con los elementos esenciales para ayudarlos a salir de esa miseria espantosa.

Nosotros podemos comenzar reforestando ese país desde la frontera hacia el Oeste. Iniciar un ambicioso programa de siembras de productos de ciclo corto, en territorio haitiano, para ayudar a paliar la hambruna que amenaza con desatarse.

Hacer extensivo a los haitianos el reparto de estufas y tanques de gas propano que está llevando a cabo nuestro gobierno, para erradicar de cuajo sus ancestrales costumbres de cocinar con carbón vegetal, para que la reforestación sea efectiva y con ello evitar futuras desforestaciones.

Llevar, hasta el otro lado de la frontera, los programas de prevención de enfermedades del Ministerio de Salud de nuestro país.

Ayudar con ingenieros y técnicos dominicanos a la reconstrucción de Haití, no desde la destruida capital hacia afuera, sino desde los Departamentos que no fueron afectados, que fueron la mayoría, hacia la devastada capital.

Lograr un rápido acuerdo de libre comercio con Haití y que los industriales y comerciantes dominicanos sigan instalando negocios de distintos tipos en territorio haitiano como ya se ha hecho en comunidades fronterizas como Mal Paso y Juana Méndez, donde el peso dominicano es usado para todo tipo de transacciones sin ningún inconveniente.

De esta manera y con la ayuda internacional, que no debe detenerse sino que debería aumentarse, los haitianos se irían integrándose a los medios de producción en su propio país y no tendrían la necesidad de emigrar hacia la parte Este de la isla donde dejarían de ser, según algunos voceros anti dominicanos, “esclavizados”.

En definitiva, proponemos una especie de Mini Mancomunidad al estilo de la Unión Europea, donde se establezca un sistema de leyes que se apliquen en ambos Estados para que haya libre circulación de bienes, servicios, capitales, etc. Con una moneda común que bien podría ser, por su estabilidad, el peso dominicano.

Cada país conservaría su territorio, sus costumbres, sus tradiciones, sus gobiernos, su frontera y sus leyes locales.

Si veintisiete Estados europeos pudieron hacerlo, creo que implementarlo en solo dos países debe ser mucho más fácil y como dice el pueblo, estaríamos juntos, pero no reburujados.

Los dominicanos, todos, debemos comenzar a proponer posibles soluciones que perduren en el tiempo. No nos limitemos a los que estamos acostumbrados. El inmediatismo.

Aunque nosotros también somos un país pobre, es preferible comenzar en estos momentos a compartir nuestra pobreza y no vernos forzados, en un futuro muy cercano, a tener que pelearnos por nuestras miserias.

Carlos McCoy

Febrero/2010

Otras opiniones de: Carlos McCoy

Oportunidades migratoriasÁrboles en lugar de lápidasEl costo del populismoRobando con elegancia“Vísteme despacio, que voy de prisa”Curarse en saludCorrupción, el verdadero muroAgro foresta, ¡Cuidado!Interrogatorio (Cuento corto)¡O! DebrechtDonald Trump y la inmigraciónMargarita de TroyaImportando miseriasEl PLD, de lo moral a lo materialHerencia político militarCon la nacionalidad fríaSi hay Dios, ¡Es americano!Deshojando la margaritaNacionalizando el problema haitianoOfensiva diplomáticaLa gota que derramó el vaso haitianoCrisis de las leyesCreatividad en los empleos juveniles.El deporte como motor del desarrolloUna insensata oposiciónLa JCE y Haití CommoditiesSe volteó la tortillaEl Brexit, un alud económico y socialEl Brexit, consecuencias futurasEl derecho a portar armasTigueres con poderesEl INDEX (Instituto del Dominicano en el Exterior)Nuestras tradicionesSuicidios en la clase media americana¿Por qué somos tan pobres?En ultramar, una generación envejece y otra surgeSatisfacciónEl viejo catolicismo como retrancaFrustración y rabia en Nueva YorkEl “Pick and choose” de los refugiados sirios¿Avergonzados de nuestra historia?AxiomaMantenimiento Partidario¡Concho, estamos “jartos”!El patético Servicio Exterior DominicanoLa isla de Santo DomingoBlancos, negros y mulatosMás huacalitos y menos Provincias y MunicipiosLa diáspora, déjà vuLo que Leonel no dijoSignos muy parecidos e iguales de preocupantesTurismo, Agricultura y desarrolloNi el uno ni el otroEste lio lo provocó la Constitución del 2010Fusión y fisión¡Otra vez la iglesia!Competencia deslealEgos¡Acorralamiento!Dictadura. Democracia y corrupciónHaití……Grandes decisionesLiderazgos contaminados en ultramarDe palíndromos, capicúas, carambolas y boomerangsCarretera fronterizaEncrucijada ConstitucionalUtopía taínaMuerto el perro, se acabó la rabiaSi mi abuela tuviera ruedas…Haití, bomba de tiempoSolución al problema haitiano¿CARICOM?¡Cuidado, curva peligrosa!Bosch, la piedrita en el zapatoGrupismo en el PLDDejémonos de paños tibios¡Ayiti Ankó! ¡Haití de nuevo! Lectura de una encuestaOrgullo nacionalCrecimiento inconmensurableLos números en creoleHaití nos aleccionaCocolos y haitianosSino sangre, por lo menos esfuerzos, sudor y lágrimasHub aéreo agropecuarioArcoíris moradoLa bandera¡Bien por Haití!Él no se gobierna16 y 69 palé cuasi perfectoLa renuncia del Embajador Raúl YzaguirrePlaza del técnico¿Y el carisma?El precio del oro y la Barrick GoldObesidad del Estado¿Extemporáneo?Cuatro son muy pocos. ¿Doce, no son suficientes?Ferrocarril Cibao-SurDanilo y la reelección presidencialDesparpajo CongresualRenovarse o morirBingo Chino¡Se rompió la soga electoral!Una pausa… para verCaos en el Metro de Santo DomingoEl Metro y la OMSAPoner a circular el circulanteEchándole más leña al caosTanda extendida, pero de arriba para abajoRumbo al Puerto de origenEl barrilito, el cofrecito, las exoneraciones y otras hecesVuelta al Boschismo, utopía o hipocresía¿Y que nombre les pondremos? Matarile rile rile.El al revés del que salió¡Preñaron a la niña!Daniel y AntonioCero CameralLos Estados Unidos y el Servicio Exterior DomicanoEl Adagio de DaniloLa Barquita, el Ozama, el Isabela y el HainaEsta sociedad va en caída libre hacia el total deterioro moral¡En la china!El gabinetePaís o Nación No todo lo que brilla es oroMirándose en el espejo correctoCopiar y pegarNuestro gabineteEl gobierno de Danilo ya tiene siete mesesNo es como se comienza… El futuro del reformismoHipocondría nacionalUn mejor país, pero para todos ¿De qué te ríes?Se puede correr la roscaVergüenza ajenaDespoliticemos El Metro de Santo DomingoEncrucijada del sistema partidista¡Por favor, dame un chance!Joven, ¡Atrévete! Se parte de la solución El curroTráfico inducido¡Ojo pelao!Genio y figura… Hasta la sepultura Tránsito terrestre, fuente inagotable de recursosNi agradece ni guarda rencor PRD Personas Reburujadas y Desordenadas La pesada carga de DaniloDesesperación, mala consejeraEl Doctor Merengue¿Porqué Danilo y no Leonel?Recordar ¿Es vivir?Dios los cría y ellos se juntanCon los pies sobre la tierraA confesión de partes…¡Por fin, campaña de propuestas!Continuar lo que está bienDanilo y Curitiba Percepción de corrupciónLa clase mediaBendito Plebiscito¡Llegó papá!Enmarañar lo sencillo“Dan Mar”Castrando las aristas de AmableCommodities, la oportunidad del sigloNo bajar la guardia Los viajes de LeonelSúper turismo“El pequeño Haití” espina clavada en el centro de nuestra capital¿Invernaderos? ¡Cuidado!Invadamos a Haití. Expulsémoslos de nuestro paísLos dueños del paísExplosión demográfica, educación, salud y pobrezaChina y Taiwán CarambolaEl narcotráfico y la economíaEl PRD y la reelección de Leonel El bueno, el malo y el feoNi a favor ni en contra, sino todo lo contrarioMi generaciónSin cartuchos ¡Te lo dije!Sainete electoralHaití, en dos actosEl Metro o la yarda¿Matriarcado?Los gringos ¡A la carga!Tomémosle la palabraHaití, el desastre y su secuela¡Juégatela!El turismo dominicanoOperativos, patronatos, comisiones, etc.El voto negativoAhora o nuncaCorrupción y narcotráficoDeja vu¡Otro pedazo de papel!
El tiempo
Prevision del Tiempo en Santo Domingo
Encuesta
Quien sera el candidato del PRM en el 2020?
Hipolito Mejia
Luis Abinader
David Collado
No se

Ver los resultados