Editorial
Editorial invitado: La enseñanza de los profesores
Quienes articularon el movimiento cívico que le arrancó al Estado la tan denegada inversión del 4% del PIB en educación, lograron un rotundo éxito sin haber recurrido a la fuerza. Este logro marca un severo contraste con el estilo de la ADP, que ha recurrido al método de la fuerza para reclamar como alza salarial una proporción importante de ese 4%. Deploramos que, pese a la afinidad de causa, el gremio magisterial desdeñara el ejemplo de civismo del movimiento de alegorías amarillas.
Paralizar las escuelas y perjudicar a los estudiantes puede resultar contundente como medida de fuerza, pero no refrenda la justeza de la proporción de aumento salarial exigida. Y para desdicha de un gremio que debe pretender siempre mejores calificaciones de responsabilidad social, ese estilo desnuda una falta de capacidad de convencer al interlocutor con argumentos y numeritos irrebatibles. Queda la duda sobre la capacidad de la dirigencia del gremio para manejarse con una dialéctica exitosa.
Reafirmamos nuestra convicción de que los maestros merecen mejor paga y mejores condiciones de vida. Que en aras de mejorar la enseñanza se les mejore su preparación y se les premie en base a sus calificaciones y entrega. Y merecen, como intelectuales y transmisores de conocimiento que son, que su gremio convenza con argumentos y abandone el estilo de la fuerza. Fuente Hoy